Una de las más recientes adquisiciones de la empresa que nos enseño a buscar y a encontrar en Internet, nos lleva de vuelta a 1979 cuando Micropro International liberó Wordstar, el primer editor de textos distribuido como un programa informático comercial que corría, entre otros, en aquellos inolvidables QX-10 de Epson.
Aunque para escribir solo necesitemos lápiz y una hoja de papel, desde los primeros días del computador personal han existido programas que nos permiten darle forma, corregir, imprimir y guardar el producto de muchas horas de inspiración y trabajo hecho a dos manos y diez dedos sobre teclados QWERTY. Sin mencionar aquellas soluciones propietarias que desarrollaron Wang, Digital, IBM, Burroughs u Olivetti, los nombres Wordstar, Apple Writer, Word, Multimate, VisiWord y WordPerfect son productos que compitieron por ayudarnos a escribir desde los 80 hasta nuestros días.
Desde que comencé a escribir por trabajo en la década de los 90, las aplicaciones más completas me parecían también las más pesadas por lo que me acostumbré a utilizar el bloc de notas (notepad) mientras escribía, aunque luego llevara el trabajo a Microsoft Word para asegurarme que no tuviera errores y así publicarlo donde correspondiera. Sin embargo, en este momento tengo Firefox abierto mientras me encuentro en www.writely.com redactando este trabajo. Pasamos de una interfaz basada en caracteres a ese trabalenguas que se conoció por las iniciales WYSIWYG -What You See is What You Get- hasta llegar a una aplicación web que no solo contiene las funciones propias del procesador de palabras, sino que además incluye características más complejas de un sistema informático al permitirnos almacenar -vaya Ud. a saber donde- ordenar, compartir y hasta blogear, siempre y cuando dispongamos de un enlace a Internet y, lo mejor de todo es que, si se cuelga nuestra máquina o se va la luz, nuestro trabajo fue guardado hace 5 minutos y podemos ir corriendo a casa de un amigo, la oficina o un ciber-café para terminarlo.
El servicio Writely de Google destaca por sus completas funciones como editor de documentos -hay que recordar que estamos en un navegador web- pero es la capacidad para almacenar, importar, formatear, compartir, bajar a nuestro PC o incluso publicar en un blog, lo que hace de Writely una aplicación de mucha utilidad para aquellos que escriben para vivir o viven para escribir sim importar donde se encuentren.
Por ahora, Writely es gratuito y no establece límites en el número de documentos que guardará para nosotros, aunque cada archivo no podrá ser mayor de 500 Kb y sus imágenes no podrán superar los 2 MB. Google garantiza la confidencialidad de los documentos -no estarán disponibles para el buscador- y es compatible con diversos tipos de archivo creados por Microsoft Word, Staroffice, Openoffice o los formatos RTF, HTML o .zip.
Google Writely se encuentra en www.writely.com